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domingo, 18 de enero de 2015

Carnaval de Santa Cruz: el disfraz de la LGBTIFobia.

El año en el que los pitos
iban a sonar a ritmo de LGBTIFobia.

Desde allí donde la memoria no alcanza, ocurre cada seis de enero, en el municipio de Santa Cruz de Tenerife, un acontecimiento que mantiene a residentes y no residentes, en un estado de "abducción cerebral" durante unos dos meses. Y es que, justo en ese instante en el que las familias finalizan la cena del día de reyes y las criaturas por fin duermen tras un día de excitación innecesaria, se baja un telón y comienza un nuevo capítulo con el que mantener a la ciudadanía entretenida... ¿las rebajas? No, ¡LOS CARNAVALES! 

Para resumir, de la manera más simple posible, se podría decir que los carnavales de Santa Cruz son un ejercicio con implicación de la mayor parte de agentes que intervienen en la comunidad: Personal político dando subvenciones a diestro y siniestro con la finalidad de rascar unos votos, digo, de ofrecer un gran carnaval; el sector empresarial realizando sus inversiones... disfraces, quioscos... y, por último, el más importante, ¡el pueblo! -qué bonito, joder, si tuviera bigote sería Pablo Iglesias-.

Y es que otra cosa no -y no, es que no-, pero creatividad y ganas de estar en las calles no falta. Concursos de comparsas, de rondallas, reinas del carnaval de todas las tallas, tamaños y colores, cabalgata, carnaval de día, carnaval de noche, concursos de disfraces... vamos, que el que no se divierte es porque no quiere. Pues bien, entre tal cantidad de eventos existe uno que, actualmente, convoca a más gente que el resto. Es un acontecimiento al que acude tanta gente que tú vas un día por la calle y dices, "¡vaya, por fin la gente se está movilizando porque Canarias tenga una tasa de desempleo del 31% frente al 24% de la media nacional; o porque vayamos casi de los últimos en la cola en la implantación de la Ley de Dependencia o...!". Pero no, la realidad es que son las colas para hacerse con una entrada para "¡la final de las murgas adultas!".

En este momento habrá quien se pregunte, "¿y qué demonios es una murga?"... pues aquí pongo un vídeo y agilizamos el proceso. VÍDEO.

En fin, pues entre todas las murgas existe una que se llama "Afilarmónica NiFú-NiFá"... que no es una murga propiamente dicha pero hacen básicamente lo mismo. Se suben al escenario y presentan sus temas de crítica. La diferencia con el resto es que ellos no concursan. Es algo así como el consejo de sabios carnavaleros al que todo el mundo -se supone- quiere escuchar por eso de las tradiciones y que son un referente del carnaval capitalino. Pues bien, a la "Afilarmónica NiFú-NiFá", el exceso de años usando pintura para la cara no apta para piel humana los ha intoxicado afectado directamente al cerebro o eso es lo que quiero pensar, pues me parecería muy injusto tener que afirmar otra cosa. Es decir, que dicha "afilarmónica" está compuesta por un grupo de señores -porque no, no hay mujeres- retrógrados y patriarcales, que bajo la bandera de la crítica y la ironía nos han querido colar una canción que rezuma lgbtifobia en cada uno de sus versos...

SOMOS MAYORÍA - AFILARMÓNICA NIFÚ-NIFÁ.

Leída la letra, aquí no la vamos a analizar pues es toda la memez, una de las primeras en dar la voz de alarma fue Carla Antonelli, así como la Asociación LGBTI Algarabía solicitando la retirada de la canción. Es más, algún que otro político, ¡sorpresa!, como el concejal de Igualdad del Ayuntamiento, el socialista Tino Guzmán Plasencia, le ha pedido al director de la murga su retirada, advirtiendo del daño que puede hacer a "los jóvenes de la ciudad".

No obstante, la cuestión no gira en torno a la rápida respuesta que asociaciones y activistas por la igualdad y los derechos de las personas LGTBI han tenido. ¡Gracias! El problema gira en torno al contenido de dicha canción. ¿De verdad hay gente que se mantiene en este punto? ¿De verdad seguimos con los prejuicios y estereotipos absurdos? ¿Seguimos con el "maricón" como insulto? ¿Seguimos...? ... Sí, seguimos, pero la sorpresa viene ahora puesto que una, jugando a los escenarios hipotéticos, podría intentar convencerse que es sólo el letrista de la Nifú-Nifá... que es de naturaleza cromañona. ¡PERO NO! 

La sorpresa viene al preguntarle a los directores y directoras de otras murgas, como representantes de sus grupos en los que las posibilidades de que haya personas homosexuales son elevadísimas, opinan sobre la canción aludiendo a "¡¡¡la libertad de expresión!!!"... así como mucha gente en las redes sociales en las que se puede leer qué "¿si en los carnavales nos metemos con los políticos, por qué no con los maricones?"... Vaya... que profundidad de pensamiento, joder. ¿Qué te parece por eso del respeto a la dignidad humana? O... ¿a la no discriminación? ¿O... a la igualdad? ¿O quizás porque en el último año se han incrementado las denuncias por ataque homófobos en España? ¿O a lo mejor te convence más conocer el porcentaje de menores que sufren acoso escolar por su condición sexual? ¿A lo mejor te impacta más si conoces directamente a menores que se han suicidado porque no pudieron soportar la presión a las que estaban sometidos? Mira, te la presento, se llamaba Carla y se suicidó con apenas 14 años..., ahora coges y le explicas a su madre que todo era una broma, ¿sí? Que bueno, que era la libertad de expresión, ¿vale?

Por favor, utilicemos el cerebro o, como mínimo, intentemos usar coherentemente el pedazo de "goma eva" que nos hayan puesto en su lugar. Hay temas en los que las bromas sobran. Es como pasarse el año realizando campañas para la educación en la igualdad y sin violencia, y para la resolución de conflictos de forma pacífica y que luego llegue, por ejemplo, el Papa, y diga que si insultas a tu madre te daría un puñetazo... ¡ah, joder, qué eso pasó de verdad! 

Afortunadamente y volviendo a la complicidad de la sociedad todavía hay esperanza y es que, Canarias se convierte en la primera comunidad autónoma con un colegio en el que se prohíbe explícitamente la LTBFobia... 

El Colegio PEPE MONAGAS el primer CEIP en visibilizar la prohibición de discriminar.



La Opinión de Tenerife: "Desagradable" y "De muy mal gusto".  


jueves, 3 de julio de 2014

Luis María Ansón está "malito", sufre de lesbofobia.

"Con la democracia, las lesbianas 
rompieron sus cerrojos y salieron del armario. 
Son en su inmensa mayoría 
mujeres delicadas y espirituales, 
especialmente femeninas".

Luis María Ansón, 2 de julio de 2014. "Las nuevas lesbianas".

El pasado miércoles 2 de julio el "periodista" Luis María Ansón publicaba un artículo en la edición digital del periódico "El Mundo" titulado: "Las nuevas lesbianas". 

Siririririrri, sí, es el sonido del vello de mis brazos y de mis piernas erizándose -¡Chúpense esa anunciantes de la cera depilatoria Veet, que no me he depilado y eso que el verano se nos echó encima!-. Ahora en serio, ¿soy la única a la que semejante titular además de repeler, y sin habernos centrado en el contenido, les hace pensar que las lesbianas somos como un smartphone para este hombre? Me imagino los anuncios: ¡¡La nueva lesbiana modelo 6.9 más fino, más ligero y, lo mejor, resistente a las machiruladas!!... próximamente en el mercado.

Para quien no lo conozca, -aunque no es ésta información en la que malgastar muchas neuronas- les resumiré la existencia del autor del artículo, Luis María Ansón Oliart, aludiendo a tres elemento claves, indispensables para entender por qué el susodicho se habrá creído ser un moderno sin límites al redactar esta líneas pero que cualquiera con dos dedos de frente entenderá por qué es un retrógrado y lesbófobo  sin fin.


Luis María Ansón. foto tomada de Google.

1º Es escritor y periódista que ha trabajado para periódicos tan liberales y dicharacheros como ABC: del que fue destituido, por cierto.

2º Es el fundador de uno de los periódicos más objetivos, imparciales y poco misóginos y blasfemos de nuestro país, es decir, ¡¡La sin-Razón!! y aquí es donde empiezan a sonar vítores y aplausos por su gran aportación al mundo del periodísmo.

Para hacer más jocoso el asunto debe tenerse en cuenta que en la actualidad el director de dicho diario es el más aguerrido defensor que jamás haya existido del Partido Popular, ni más ni menos, que ¡¡Francisco Marhuenda!! - Sí, sé que el vello de vuestras pieles de bolleras lucha por no volverse a erizar-.

3º Pertenece a una de las instituciones más cerradas, misóginas y defensoras de la invisibilidad de las mujeres de nuestro país, la mismísima Real Academia Española. Y no es por meter el dedito en la llaga, pero debe tener mucho trabajo porque ocupa la letra "ñ" y claro, ¿quién no ha usado alguna vez el diccionario para buscar la palabra "ñandú", "ñoño", o "ñoñería"?

Puestas en contexto haré un breve resumen de lo que este señor ha dicho en su artículo.

Nada más comenzar nos explica que "el 10% de las españolas son (somos) lesbianas", que es una simple "cuestión fisiológica" y que "no se trata ni de aberraciones, ni de vicios ni de tendencias contra natura". Oye, y una que se quedaría con buen regusto de boca porque alguien hable bien del colectivo si no fuera porque importa poco, tirando a nada, el que un señor en calidad de a saber qué se ponga a explicar qué es y/o qué no es una lesbiana... Sin embargo, cuando crees que todo ha terminado suelta una perlita de esas que te hacen removerte en tu asiento como si estuvieras poseída. Está hablando de la situación de las lesbianas en la época de la Dictadura y comenta que "oficialmente sólo eran lesbianas las mujeres hombrunas, las marimachos".


Protagonistas de la serie The L Word.
(Ejemplos de nueva lesbiana según Luis María Ansón).

Un momento, ¡un momento! ¿Oficialmente según quién? ¿Qué demonios es una mujer hombruna? ¿Y qué es eso de marimacho? ¿Es una aclaración necesaria o sólo querías vomitar un poquito de tu lesbofobia intentando usar conceptos que para la mayor parte de la ciudadanía tienen connotaciones negativas? No sé, a lo mejor por "marimacho" te estás refiriendo a mujeres valientes que no se dejaron someter y que tuvieron el coraje suficiente para no someterse a los estereotipos de la época y que decidieron vivir, vestir y comportarse en todos los ámbitos libremente -dentro de los límites impuestos por el Régimen. O a lo mejor, podría ser, que te estés refiriendo a aquellas otras mujeres de la época que, aunque siguiendo los estereotipos que la combinación de dictadura y patriarcado les imponían vivieron toda su vida con su "amiga"... Pero claro, esas no eran marimachos, esas eran invisibles, ¿no? O es que como no asumían ningún rol y/o estereotipo culturalmente asociado a la actitud de los hombres no molestaban. ¿Estamos viendo un rejito de miedo Luis María? ¿Está apareciendo quizás la inseguridad de un ego masculino temeroso de aceptar que una mujer puede utilizar las mismas reglas del juego que un hombre para estar con una mujer? ¿Y cuándo me vas a presentar a esa persona tan inteligente que determinó que es propio de hombres y qué de mujeres? 

Pero no nos detengamos. Sigue aquí el caballero con su artículo y comenta que tras la Dictadura las lesbianas empezamos a salir del armario y que en la actualidad "son en su inmensa mayoría mujeres delicadas y espirituales, especialmente femeninas". Y entonces pone como ejemplos a Elena Anaya por su belleza y ser "delicada y profunda" y la serie "The L Word" "que puso de relieve el mundo de las nuevas lesbianas, donde la belleza femenina es un fulgor". ¡Joder María Ansón es que me lo estás poniendo difícil para no caer en el insulto fácil! ¿Usted, siendo periodista, escritor y que probablemente se considere a sí mismo un intelectual, ha esperado tantos años a que venga yo una bollera de las antiguas, de las "marimachos" a explicarle que la serie The L Word es pura ficción? Comprenderá usted, al menos, que esas series se hacen para entretener a la audiencia y no porque reflejen la realidad, ¿verdad? ¿Entiende usted que las lesbianas no somos todas mujeres de 1,80 de altura, de medidas imposibles, que no repetimos ropa jamás y que, además, no hay ninguna estadística que demuestre que todas tenemos vidas súper exitosas en lo que al mundo laboral se refiere, cierto? Y esto último se lo digo sin que nadie más lo oiga, ¿le gustan las escenas de sexo que aparecen en esa serie? ¿A que sí? Pues bien, el sexo entre mujeres en la realidad es bastante parecido pero sin la psicosis de tener que hacerlo para un público, con los gestos y los gemidos controlados por ninguna directora de escena. Digamos que es algo más natural, más centrado en el placer de las mujeres que están haciendo el amor que en quienes las pudieran estar mirando a través de la pantalla.  

Para terminar, María Ansón vomita su sentencia: "las nuevas lesbianas forman parte de esta sociedad española abierta y tolerante que ha superado el entendimiento trágico del sexo y el papel pasivo y jibarizado de la mujer homosexual [...]". A lo que no tengo nada que añadir porque sí, la sociedad es cada vez más tolerante con las lesbianas, pero es que las lesbianas no queremos tolerancia, queremos que se respeten nuestros derechos y que sean semejantes a los de las personas heterosexuales, teniendo en cuenta que los deberes que tenemos sí son los mismos. Y en cuanto a lo del entendimiento trágico del sexo, pues chico, ¿qué quieres que te diga? Los únicos que han tenido tradicionalmente problemas con que las mujeres tenga sexo entre ellas, sin necesidad de la presencia de un hombre, son ustedes mismos. Como decía antes, esa inseguridad que cae sobre los varones cuando son conscientes de que las mujeres pueden disfrutar del sexo y del placer sin necesidad de que estén presente, qué manera de atormentarse. Esos egos dañados y doloridos que convierten la frustración en odio e ira hacia las mujeres. Burbujas de machismo y misoginia... ¡ASUMIDLO! Las lesbianas somos diferentes, diversas, variadas y no nos guiamos por "esto es propio de hombres" y "esto es propio de mujeres". Nos guiamos por la libertad y no necesitamos que ningún hombre venga a convencerse ni a convencernos de que hay una nueva camada de bolleras que se ajusta más a esos cánones que esta sociedad machista, patriarcal y sin duda alguna, superficial, ha establecido como el modelo de mujer que a ustedes les gusta. "Femeninas, delicadas, sensibles, pasivas y sumisas". 


Letra "ñ". Diccionario Vox edición 1992.

PD: Adjunto foto de las páginas de la letra "ñ" del diccionario Vox Escolar editado en 1992. Ojalá te hubiera tocado la "m" que ahí si hay muchas palabras y hubieras estado trabajando sin tener tiempo para escribir artículos tan carentes de sentido o la "t" y hubieras compartido sillón con tu amigo de lesbofobia antifeministas Machirulo Pérez Reverte.

sábado, 26 de abril de 2014

Día de la Visibilidad Lésbica: Jodie Foster se casa y Aderoke es condenada a muerte.

Hoy, 26 de abril es el Día de la Visibilidad Lésbica en España, pero ¿cuál es el contexto en el que vamos a celebrarlo?


19 de abril de 2014.
Mientras en el mismísimo Hollywood la
famosa actriz Jodie Foster contrae matrimonio
con su novia Alenxandra Hedison en Reino Unido, 
existe una campaña de recogida de firmas para evitar
que el Gobierno Británico deporte
a Aderonke de vuelta a Nigeria, país en el
que fue arrestada, torturada y sentenciada
a muerte por ser lesbiana.

Imaginemos una balanza. En uno de los platillos situamos todos aquellos aspectos y elementos positivos, muchos de ellos en forma de logros alcanzados, que hacen de este día la conmemoración de todo un año de acciones y actuaciones en pro de la visibilidad lésbica. Es decir, un día de reinvidicación intransferible en el que dejar claro que las lesbianas existimos y estamos en todas partes. En serio, cualquiera puede ser lesbiana, la dependienta de la panadería que te atiende todos los días, tu maestra, tu doctora, la señora que se sentó a tu lado en la guagua -autobús en la Península-, tu prima, tu tía, tu misma e, incluso, tu novia. Recientemente se ha registrado el caso de una de una mujer lesbiana que tenían una novia lesbiana y ni siquiera ellas lo sabían. 

Bromas a parte, lo que quiero decir es que no existe ningún rasgo ni físico ni de ningún tipo que permita diferenciar a una persona de otra por su orientación sexual, por mucho que nos empeñemos en elaborar listados, fundamentalmente en tono irónico, sobre aquellos rasgos, elementos y/o actitudes para diferenciar a una mujer lesbiana de otra que no lo es: que si ausencia de maquillaje, que si la ropa, que si el peinado... Evidentemente, resulta divertido hacer estas categorizaciones y generalizaciones, pero ni tienen base científica ni son altamente eficaces pues, tal y como ocurre con las mujeres en general, las lesbianas somos diversas.

No hay romance más necesario que el de Justicia e Igualdad.

Sin embargo, tal y como ocurre con toda balanza que se precie, -las grameras de repostería no cuentan- existe otro platillo y en él debemos situar todo aquello negativo, discriminador y que demuestra que la visibilización, en muchos casos lleva, incluso a la muerte.


Por ello, de este lado encontramos que en la actualidad, sí, sí, el mismísimo 2014, son más de 70 los Estados que recogen en sus respectivas "¿legislaciones?" la homosexualidad como delito, estableciendo para ésta, en algunos casos, la pena de muerte. Eso sin hablar de la "LGTBfobia institucionalizada". Es decir, que el hecho de que en decenas de Estados la homosexualidad esté tipificada como delito implica, en sí mismo, un acto de homofobia y discriminación, pero en su máximo nivel, ya que está amparado por las leyes y los máximos representantes de un Estados. 

De este modo, mientras en España cualquier acto lesbofóbico y discriminador hacia las lesbianas es denunciable. Exceptuando, eso sí, cuando es el Gobierno quien ejerce la lesbofobia, por ejemplo, estableciendo requisitos absolutamente discriminadores para poder acceder a las técnicas de reproducción asistida del Sistema Público Sanitario u obligando a las parejas de lesbianas a casarse para poder registrar a las criaturas recién nacidas. Y aunque es cierto que en España no podemos decir que las leyes incluyan una discriminación directa hacia las lesbianas sí, se puede afirmar con rotundidad, que en muchos casos existe un vacío legal que conlleva no sólo desamparo legislativo, sino en muchos casos  incomprensión y ausencia de apoyo social.

Y, mientras esta es la situación a la que hacemos frente las lesbianas en España, las mujeres lesbianas de aquellos países en las que ésta es un delito ¿a qué se enfrentan? ¿Cómo podemos extrapolar a esos países la visibilidad lésbica si en simple hecho de no ser heterosexual supone un riesgo inminente de condena? ¿Qué se le dice a esas lesbianas que no sólo deben enfrentarse a la discriminación social y al desamparo de la Ley sino que saben que sus vidas corren peligro? Porque es evidente, y las noticias así lo demuestran, que cuando en un país hay leyes injustas como éstas de las que estamos hablando, la población se convierte en una turba justiciera poseedora de la verdad absoluta -al más puro estilo Iglesia Católica- y los actos de violencia contra el colectivo LGTBI se convierten en una desagradable rutina. Por lo que una mínimo acto de visibilidad lésbica puede implicar y/o justificar no sólo una condena fundamentada por la Ley sino agresiones de todo tipo e índole a manos de la propia ciudadanía de un pueblo. Sin olvidar esas "violaciones correctivas", como las llaman algunos seres inferiores, también conocidos como violadores, como merecido castigos hacia las lesbianas por haber osado hacer caso omiso al poder patriarcal heterocentrista establecido... 


De este modo, vemos, que haber nacido en un país u otro, hecho que está fuera de nuestra capacidad de elección, conlleva consecuencias de muy distinta gravedad para aquellas mujeres que deciden hacer pública su orientación sexual.

No obstante, no sería del todo justo acabar este artículo de manera negativa y mucho menos infravalorando la importante labor que en favor de los derechos de las personas LGTBI se ha estado haciendo en España durante los últimos años. Porque sí, porque aunque en la actualidad estemos bajo el mandato de un Gobierno al que los derechos humanos les parecen algo superficial e innecesario, y mientras éste, bien aleccionado por la Conferencia Episcopal, está llevando a cabo una campaña de restauración moral fundamentalmente centrada en devolver a las mujeres, lesbianas o no, a una situación de subordinación al orden patriarcal la sociedad se está rebelando. 

Porque sí, porque la sociedad española, según un reciente estudio realizado por el prestigioso instituto de investigación social estadounidense Pew Research Center, aparece en la cabeza de la lista de los países con mayor aceptación de la homosexualidad. "Según el estudio, tan sólo un 6% de españolas/es estima que la homosexualidad es "moralmente inceptable", el menor porcentaje de los cuarenta países en que se ha realizado el sondeo. Un 93% de las/es españolas/es, por el contrario, opina que la homosexualidad "es moralmente aceptable" o que ni siquiera es un problema moral".

En definitiva, ser lesbiana no es ni problema ni tiene nada que ver con la moralidad, pero hasta que el total de la población se de cuenta, y aceptando este resultado como bueno sólo de manera temporal, celebremos que por una vez España está en los primeros puestos de algo que ni es negativo ni está relacionado con el fútbol.

MUY FELIZ DÍA DE LA VISIBILIDAD LÉSBICA.

martes, 8 de abril de 2014

Quien tiene una amiga... tiene una abanderada de la Visibilidad Lésbica

¿Por qué es tan importante la visibilidad lésbica
y por qué las amigas se convierte en una
poderosa herramienta de información
y sensibilización sobre el tema?

Dice el dicho que "quien tiene un amigo tiene un tesoro".  A título personal, como le gusta decir a una amiga mía cuando se toma dos cañitas de más, eso del masculino neutro como que me repatea las entrañas o mejor, me dan ganas de repateárselas a quien lo utiliza, independientemente de si es consciente o no de estar haciéndolo. Por eso, tras mucho reflexionar, es decir, mientras iba en el coche y dejé que mi mente vagara y divagara, hilara y deshilara y se montase su propio espectáculo a base de ideas realizando piruetas y cabriolas varias, se me ocurrió la versión revisada de ese dicho. 

Es una versión que, ¡oh sorpresa! he traído a mi terrero, la visibilidad lésbica y en el que implico a personas importantes para mí, y supongo que para casi todo el mundo, las amigas. Y, sin quererlo ni beberlo, la cosa ha quedado así.

"Quien tiene una amiga, tiene una de las herramientas más poderosas para hacer posible la visibilidad lésbica". 

Si lo consideran oportuno pueden dejar de leer este artículo en este momento y reírse de mi atrevimiento, ahora bien, no quiero quejas cuando en el 2.069 se utilice esta expresión en medio planeta y ustedes no sepan la razón... jo jo jo.
Imagen extraída de la Página Coleutivu Milenta Muyeres y Moces.
Pongámonos serias, sólo un segundo. Aunque es evidente el importantísimo avance y respaldo legal que supone que la Constitución recoja derechos fundamentales como el trato digno a todas las personas y que todas somos iguales ante la ley -ejem, matizando- o que exista una Ley que regule el matrimonio igualitario, que digo yo, que si hubieran hecho las cosas bien desde el principio... y es que para pagar impuestos nunca se ha tenido en cuenta la orientación sexual de las personas pero, ¡alto ahí!, se pone una a exigir lo que es suyo como ciudadana de pleno derecho y vienen los de la cruz y el bigote y ponen a todo meter  su maquinaria, cada vez menos sutil, de promoción de la desigualdad, la discriminación y la exclusión social y no entramos en sus retrógrados esquemas ni con acciones positivas oiga. 

Suponen, asimismo, un magnífico impulso para la visibilidad lésbica campañas de toda índole: planes, programas, proyectos de sensibilización LGTBI, charlas a personas de todas las edades, El Día de la Visibilidad lésbica, etc.

Ahora bien, lamentándolo mucho, debo afirmar que, aunque una magnífica herramienta para la visibilización de las lesbianas, todo lo mencionado no es suficiente. No lo es, en serio. Y no porque la gente no capte el mensaje del respeto a todos los seres humanos independientemente de su orientación sexual, jamás dudaría yo de la capacidad humana, -sólo un poquito-. Sino porque la simple acumulación de información e ideas sobre algo no es suficiente. Es absolutamente imprescindible poder llevar esos conocimientos a la práctica, enfrentarse directamente a ello. Es decir, como mínimo, hablar con una lesbiana. Saber que todo eso "bueno" que te han intentado transmitir en charlas y talleres, que se resume en que una lesbiana sólo se diferencia de tí en que siente deseo o atracción sexual por otra mujer, es cierto pero es fundamental poder vivirlo en primera persona para interiorizarlo y asumirlo como válido.

Así qué,  ¿por qué es tan importante la visibilidad lésbica y por qué juegan un papel tan poderoso y crucial las amigas en la sensibilización sobre el tema?

De manera general a la par que escueta, podemos decir que el fin último de la visibilidad lésbica, no es otro que la "normalidad". Pero no normalidad de esa que porque lo hace la mitad de la población está bien o normalidad como resultado de hacer y/o realizar las cosas de la misma manera durante un largo período de tiempo, no, eso es una rutina. Me refiero a "normalidad" entendiendo que el hecho de compartir vida, lecho o simplemente momentos con otra mujer no suponga estar continuamente en un bucle de explicaciones y justificaciones. Que ser lesbiana no signifique ser excluida, mirada con lupa o pasada constantemente por un riguroso test para saber cuál es tu grado de humanidad. Esto es, que el fin último de las personas sea alcanzar el pleno desarrollo de sus capacidades y de todo lo que desee sin que el dato, cuanto menos anecdótico de ser lesbiana, suponga un obstáculo.

Por otro lado, antes de continuar, quiero dejar claro que al concepto de amiga al que aquí hago referencia no tiene ningún parecido a la idea de amiga que siglos y siglos de patriarcado nos han intentado hacer creer que es: mujeres que compiten entre ellas, que se envidian, se juzgan, se critican... NO. Amiga es esa persona que de manera más o menos constante está en tu vida pero que no quiere verte sufrir y de la misma manera que se alegra de tus logros te acompaña en tus pérdidas... y se entiende que tú lesbiana haces lo mismo, que la amistad es un proceso de retroalimentación, que es que tengo que explicarlo todo.

Antes de continuar tiene que quedar claro que la amiga que aquí presento es heterosexual, y no, no estoy contradiciendo lo anteriormente explicado sino que, nos guste o no, las personas heterosexuales se encuentran en una situación de "ventaja" con respecto de las que no lo son porque, de alguna u otra manera encajan en el patrón mujer-hombre. 

Razones por las que una amiga heterosexual es una herramienta poderosa para la visibilización lésbica.

1º AMISTAD: Porque es tu amiga y una amiga siempre es poderosa.

2º INFORMAR: Porque el hecho de conocer a una lesbiana la convierte en portadora de información real y de primera mano sobre qué es y no es una lesbiana y permite calmar los colapsos de preguntas y sobredosis que sufren algunas personas al saber que tratas con una lesbiana.

3º DESMITIFICAR: Porque... ¡y es que no serán variados y extravagantes los mitos que corren sobre las lesbianas! Que si se sienten hombres, que si es porque están resentidas con estos, que si es porque son feas y los tíos no las quieren que sí... como se dice en Canarias cuando algo da mucho asco, ¡FOSSSS! Aquí vuelven a actuar con su poder de desmitificación y creación innecesaria de prejuicios.

4º SENSIBILIZAR: Porque al conocer a una lesbiana sabe las dudas y discriminaciones por las que esta debe pasar y cuándo las identifica actúa y se manifiesta en consecuencia. 

5º ACTIVISMO: Sí, aunque no lo hagan de manera consciente, una defiende a sus amigas cuando ocurre alguna situación discriminatoria y/o injusta y desde el mismo momento en que ese hecho haga alguna alusión a tu orientación sexual eso se convierte en activismo.

Y, por todo ello, las amigas se convierten en poderosas e irreprochables mujeres abanderadas de la visibilidad lésbica que a su vez, generan a otras abanderadas de la visibilidad lésbica y así... hasta que llegue el ansiado momento en el que hablar de estas cosas ya no sea necesario.

Por eso, querida amiga heterosexual, si quieres convertirte en una abanderada de la visibilidad lésbica, no lo olvides, ¡PON UNA LESBIANA EN TU VIDA!, o dos, o tres...


Dedicado a mi abanderada de la visibilidad lésbica, 
por todos estos años de aprendizaje. 
A mi Canija favorita.

miércoles, 19 de marzo de 2014

El mito de la lesbiana y el gueto.

¿Las lesbianas y sus guetos o
la sociedad y su exclusión?

Si a las lesbianas nos dieran un euro -al más puro estilo Lola Flores y su peseta- cada vez que alguien nos pregunta "¿Por qué las lesbianas se meten en guetos?", nadaríamos en la abundancia o, por lo menos, tendríamos para cañas con bastante frecuencia.

Pero vayamos por partes. 

Existe un hecho irrefutable y es que, cuando las mujeres deciden formar un grupo y reunirse, dejando claro que los hombres no pueden participar, se produce en el cerebro de éstos un conflicto de magnitud desmesurada, algo así como un volcán escupiendo lava como si no hubiera un mañana. "¿Pero por qué no podemos estar?", preguntan. "¡Pero si nosotros las apoyamos!", afirman. ¡Pero si estamos luchando por la misma causa!, se lastiman. Y ocurre, que cuando has gastado tu batería de respuestas educadas sentencias, "¡porque no me da la real gana!". Y se produce aquí el principio del fin y el que venía siendo tu camarada se convierte en un espía a las órdenes del patriarcado bajo el lema "¡están conspirando, es que se excluyen ellas solas, luego que no se quejen!". Tranquilo animalito.

Pues bien, si hacemos un ejercicio de comparación en el que las mujeres que van a hacer dicha reunión son un grupo de mujeres lesbianas y esos varones ofendidos son la población heterosexual, ¿qué ocurre? ¡¡Pues exactamente lo mismo!! ¿Pero por qué no van a bares "normales"?... ¿pero por qué no leen "libros normales"? ¿Pero por qué no ven películas "normales?... Ajá, que conste que he utilizado el término "normal" como sustituto de "heterosexual". Y sí, lo he escrito con premeditación y alevosía basándome en el simple prejuicio o carencia de reflexión en el que caen muchas personas heterosexuales según el cual "TODO EL MUNDO ES HETEROSEXUAL HASTA QUE SE DEMUESTRE LO CONTRARIO". Y, como es cosa sabida, todo lo que está fuera de la heterosexualidad es raro, desconocido y por inercia, conflictivo, y de esta manera se convierte en algo que no es normal. 

Tras muchos años soportando esa pregunta tanto de amistades como de personas conocidas a las que les das un mínimo de confianza, y tras haberme escuchado a mí misma diciendo "No, yo no soy de esas lesbianas que se meten en guetos" y horrorizarme al reflexionar sobre el asunto hoy soy yo la que pregunta, ¿por qué esta sociedad hetero-patriarcal nos obliga a la exclusión? ¿Por qué somos nosotras, las lesbianas, las que estamos siendo señaladas y juzgadas por buscar nuestros espacios, tanto públicos como de esparcimiento, y no se critica que esta sociedad no sea más inclusiva, más plural y más diversa? ¿Será que no nos sentimos representadas? ¿Será que estar en una posición de poder, o dentro de los márgenes de la mal llamada "normalidad", les mantiene resguardados en una confortable situación que no les deja tiempo para reflexionar sobre el trato que le dan a los que por la cuestión que sea no cumplen con los patrones sociales y culturales considerados correctos? 

"No estás oprimido, cuando otro grupo adquieren derechos que tú siempre tuviste"

La cuestión es que es muy fácil hablar desde la posición de persona heterosexual que tiene un mundo hecho a su medida y en el que ve reflejada su orientación por todas partes: libros, series, películas, revistas... Un mundo en el que si alguien te pregunta "¿tienes novio?" Tú respondes sí o no, pero no tienes que matizar que tu pareja es una mujer. Un mundo en el que si vas al ginecólogo y éste te pregunta ¿usas algún método anticonceptivo? y dices que no, tienes que especificar que es porque mantienes relaciones sexuales con tu pareja mujer antes de que entre en una espiral teórica sobre los riesgos de embarazo y/o coger infecciones de transmisión sexual que tienes. Y durante tu existencia, no sólo tienes que enfrentarte al hecho de descubrir y aceptar que tu orientación sexual no se corresponde con lo que te han dicho que debe ser, sino que deberás transitar por los inescrutables caminos del mundo heterosexual "confesando" tu pecado. Vamos, que eres lesbiana.

¿Por qué no empezamos a hacer representaciones en todos los ámbitos más diversas? ¿Por qué no hacemos un esfuerzo por dar visibilidad a todos los tipos de orientaciones sexuales existentes o, simplemente, dejamos de hacer que el mundo gire única y exclusivamente en torno a la heterosexualidad? 

Porque vamos a ver, ¿por qué tengo yo que malgastar mi tiempo viendo dos horas y media de película, en la que no aparece ni una lesbiana, si es con lo que yo me identifico? ¿Alguien sabe lo difícil que es ver una escena de sexo heterosexual tras otra cerrando uno de los dos ojos, el que corresponda al lado del tío, para poder ver algo mínimamente parecido al tipo de relación sexual que responde a mis preferencia sexuales? ¿O escuchar una canción de amor -para quién pueda soportarlas- en la que una se sienta identificada porque habla de amor entre mujeres? Y no, no me digan que hay canciones en las que se habla de amor entre lesbianas, que sobre eso ya hablé en "la representación de las lesbianas en las canciones" y dejan mucho que desear. ¿Por qué se da por hecho que a una lesbiana no le supone ningún esfuerzo leer un best-seller en el que todos y cada uno de los personajes son heterosexuales pero si le ofreces a alguien un libro en el que la protagonista es lesbiana lo rechaza? "¡Ay, no, es que a mí esas cosas no me gustan!". Pues vaya con la finura.

De verdad, que siento ser yo la que diga esto y más si tengo que contradecir al mismísimo Mahmud Ahmadineyad, ex presidente de Irán y su afirmación sobre que en su país no existen homosexuales. Las lesbianas han existido, existen y existirán siempre y hay dos opciones al respecto. O empieza esta sociedad a ser más plural y diversa y a dejar de lado la presunción de heterosexualidad para todas las personas o las lesbianas seguiremos recurriendo a nuestros guetos.

Es más, puede que incluso existiendo una sociedad diversa, menos homófoba y discriminatoria, una sociedad en la que ya no sea necesario que escriba estas cosas sobre la visibilidad lésbica,  las mujeres lesbianas sigamos queriendo ir y sigamos disfrutando de nuestros puntos de encuentro exclusivos, o guetos como dicen algunas personas. Porque la libertad y la capacidad de elegir es cosa buena y, para cosa buena, un gueto de lesbianas.



Adjunto vídeo de Lola Flores pidiéndole a cada español/a una peseta para solventar sus deudas con Hacienda, por si alguien necesitaba refrescar la memoria sobre el chiste del primer párrafo.

martes, 11 de marzo de 2014

¿Seré o no lesbiana?: primeros videoclips apoyando la visibilidad lésbica.

Lo que no se nombra no existe y
lo que no se ve, tampoco. 


Nos situamos a finales de la década de los noventa y comienzo del nuevo milenio, entrada en la adolescencia y ¡oh, sorpresa!, las hormonas, la líbido y el deseo sexual llamando al orden.

Era una época aquella, en la que tus amigas tenían sus primeros novios y ponían los ojos en blanco cuando intentaban explicar quién era el chico que les gustaba y por qué... Vale que el chico podía variar de un día para otro y que los argumentos en torno a los que giraba ese supuesto amor adolescente se basaban en cosas como "es que es tan mono" o "es que todas quieren estar con él"... o algo parecido. Lo confieso amigas, estaba tan ensimismada intentando resolver los enigmas que rodeaban mi existencia que no tenía tiempo para dejarme colapsar con las menudencias de vidas ajenas. 


Pero que no se diga que no intentaba ser una adolescente normal, faltaría más. Cual miembro de una secta juvenil a la que no consiguen captar yo les seguía la corriente y, al igual que les ocurría a ellas, mi carpeta pesaba el doble de lo normal. No por la cantidad de apuntes que llevaba dentro, ¡JA!, sino por la cantidad de fotos y recortes de revistas con las que la había forrado. Que una era una adolescente en un bucle sobre su orientación sexual, no idiota, y sabía seguir al pie de la letra aquellas actitudes que me permitirían seguir formando parte de la manada. Por ejemplo, que salían los Back Street Boys y a todas les gustaba Nick... pues a mí me gustaba Howie. Bueno, gustarme no me gustaba, pero al no elegir el preferido de la muchedumbre no tenía que participar en sus debates sobre lo guapo que era... Todo ventajas esto de la autoexclusión elegida y controlada.

En fin, que llegaba la adolescencia y aquella pregunta de ¿cómo será que te guste un chico?, derivaba en ¿es esto y ya está? Pues vaya, la vida amorosa tiene ser algo más porque si no me han estado engañando desde que comencé a tener un poco de uso de razón -aún no lo he desarrollado plenamente- y me preguntaban, ¿tienes novio ya? Que sí, que yo estudié en un colegio de monjas en el que sólo había niñas y que nos turnábamos para hacer una de madre y otra de padre y es que si no, ¿cómo pretendían que jugásemos a las casitas? Pero eso se terminó desde el mismo momento en el que nos metieron con un taladrado en la cabeza qué era una mujer y cómo debía comportarse y qué era un hombre... de este último no nos decían como debían comportarse y, al parecer, a muchos de ellos no les dieron ni una miserable guía práctica.

Centrándonos. Cuando una era adolescente y estaba descubriendo su sexualidad lo que quería era que llegase el verano o cualquier puente y que en TVE se dignasen en poner Xena la Princesa Guerrera. De esta manera una podía grabar en sus cintas VHS todos los capitulos y hacer acopio de existencias para el resto del curso. Porque digamos la verdad, en aquella época referentes lésbico, ¡CERO!, ¡NADA!, ¡NIENTE!, ¡RIEN!, ¡NASTI DE PLASTI! Si había lesbianas en la familia o en el entorno más cercano eran "amigas" o "compañeras de piso", en las películas ni planteárselo. Algún gay, vale, pero lesbianas no. Tampoco alguna mujer famosa fuera del armario, al menos no de los que llegaban a nuestros oídos. En las series, ¡ni pensarlo!, de ahí que una tuviera que ver Xena y dejar volar su imaginación. Y ya en la música... nada. Estaba ya una de escuchar "Mujer contra Mujer" hasta el mismísimo moño. Muy bonito el vídeo clip, por cierto, pero necesitábamos un beso o algo de carnaza que nos revolucionara el corazón, incrementara nuestras palpitaciones y nos hicieran sentir, al menos durante unos minutos, que no estábamos solas en el mundo y que había más mujeres a las que les pasaba lo mismo. Además cabía la posibilidad de que ni siquiera fuéramos lesbianas, simplemente no habíamos encontrado al chico que nos gustase de verdad y era todo algo pasajero.

Y ese es el proceso básico porque el que una intentaba negarse lo evidente. Paparruchas.

Fue entonces cuando comenzó el nuevo milenio, los programas de música en la televisión estaban a la orden del día y las artistas dedicaban cada vez más tiempo y esfuerzo a sus videoclips.

Así que, basta ya de alargarnos, presentamos aquí los primeros vídeo clips con amor lésbico explícito o lo que es lo mismo, vídeos en los que una chica besaba a otra. ¡Uyuyuy el rubor, ese gran olvidado!

2002 - T.A.T.U. - All the things she said.


¿Quién no grabó el vídeo y gastó el botón de rebobinado sólo para poder el beso bajo la lluvia con las rejas de fondo mientras la gente las miraba? Sí, se confirmaban nuestros peores presagios, éramos lesbianas y mucho.

2002 Eurovisión - Marie N - I Wanna.


"¡Merecían ganar!" dirían los críticos. "¡Qué maravilla!", gritábamos las lesbianas mirando desde las puertas entreabiertas de nuestros armarios. Vale que no hay beso, pero hay una mujer que, además de osar ir vestida de hombre, bailaba con otra y la intentaba seducir. Y la gente aplaudía y no les parecía mal. Quedaba alguna esperanza para vivir algún día la sexualidad con normalidad.

2003 - Maná - Mariposa traicionera.


Que sí, que la letra de esta canción es horrorosa pero, ¿quién la escuchaba cuándo lo único que deseaba es que la chica se acercase a la barra y se besara con la otra? Nimiedades al lado de lo que realmente tenía importancia para nosotras. ¡Visibilidad! 

2003 - Verónica Romeo - No hay otro amor.


Con este vídeo una se venía arriba y ya no cabía la menor duda. No sólo éramos lesbianas, sino que nos gustaba serlo. Si toda esa gente reunida podía ser feliz y disfrutar sin que nadie los molestase es que el club al cual pertenecíamos era más numeroso de lo que podíamos llegar a imaginar. 

200X - Ana Torroja - No me canso.


Entonces llegó Ana Torroja y, con este vídeo nos dijo alto y claro "querida, no sólo no estás sola en tu cruzada sino que, además, existen muchas más formas de amar a alguien de las que te podías imaginar". Y aquí es cuando, definitivamente, dijimos alto y claro. "Soy lesbiana".

Desde entonces varios han sido los vídeos musicales que han reflejado relaciones de amor entre mujeres. No muchos, no vamos a engañarnos y, en algunos casos, nos han intentado dar gato por liebre como el en último vídeo de Shakira y Rihanna. No, mira bonita, si quieres satisfacer las fantasías sexuales de tu novio machirulo o del resto de especímenes de esa calaña que hay por el mundo, muy bien, pero no lo intentes hacer fingiendo ser la abanderada de la visibilidad lésbica. 

De algún modo, esto que hace más de 10 años ocurría en España, en la actualidad no sólo es tabú en otros países sino que la homosexualidad está tipificada como delito en sus leyes. Entre ellos, Irán del que es nacional la cantante Googoosh y que a principios de febrero publicó el primer video clip en la historia de su país en el que se muestra el amor de dos mujeres que se aman. Tengamos en cuenta que Irán es un país en el que las lesbianas pueden ser ejecutadas por el simple hecho de no tener una orientación sexual heterosexual... GRACIAS.



¿Y a tí, qué vídeo te marcó?

sábado, 30 de noviembre de 2013

El poder de decir "¡soy lesbiana!".


...o bollera, o tortillera, o "come-coños", 
invertida, "contranatura" y así, un largo etcétera. 


Propondría, incluso, utilizar y hacer nuestras aquellas palabras que puede (100% probable) que hayamos escuchado algunas vez de boca de algún machirulo descerebrado para referirse a alguna mujer lesbiana. Dotar al concepto de un nuevo significado y una connotación positiva les obligará a utilizar su cerebro en busca de nuevos términos... 

Pero centrándonos, ¿qué razones existen para que tengamos que decir bien alto, claro y públicamente que somos lesbianas? Alguna lectora habrá torcido el gesto y pensará, "¿Pero qué dice está bollera? ¿Que manía con sacar a todo el mundo del armario? A nadie le interesa mi sexualidad, eso forma parte de mi intimidad y mi vida yo la vivo como me da la gana?". Y, sin duda, yo le daría toda la razón y un poco más si no fuera porque vivimos en una sociedad en la que, sin (mucho) ánimo de ofender, existen personas que sienten una necesidad incontrolable de entrometerse en la vida de las demás y, por supuesto, opinar sobre ella sin pudor alguno. Obviamente, hago referencia a personas cuyas vidas están inmersas en un bucle de mediocridad lo que les lleva a malgastar sus existencias en estar pendientes de la vida ajena y no de la propia. ¿A quién no se le viene a alguien a la mente?

Campaña contra la homofobia en Rusia.


Es posible que llegue el día, de verdad lo deseo, en el que el hecho de con quién nos acostemos o nos levantemos -o tengamos un encuentro cárnico casual en la calle...- no sea tema de cotilleo. Una sociedad en la que no habrá diferencias legales, ni sociales, ni de ningún tipo basadas en la sexualidad de las personas y en la que podremos vivir armoniosamente sin necesidad de estar constantemente siendo etiquetados por pertenecer a un determinado grupo social o colectivo. No obstante, y hasta que ese utópico momento llegue, les presentaré tres poderosas razones por las que es necesario decir alto y claro...


¡SOY LESBIANA!

Razón nº1: POR AMOR PROPIO Y BIENESTAR EMOCIONAL.

El largo (o no) proceso en el que vamos descubriendo nuestra orientación sexual suele culminar, de manera más o menos repentina, con una "salida oficial del armario". Un momento, que muchas hemos vivido como aterrador (o no), en el que hay que decir abiertamente lo que somos y cómo nos sentimos (esta última parte es optativa dependiendo del grado de extroversión de cada una). Ese momento liberador en el que te quitas de encima los cuatro sacos de 20 kilos cada uno, que durante años has llevado a la espalda, y que te impedían desenvolverte libremente por la vida.

Algunos sentimientos con los que nos podemos enfrentar son el miedo, la angustia, inseguridad, "¿y si me dan la espalda?" "¿y si dejan de hablarme?" "¿y si me quedo sola?"... Es "normal" sentir todo esto, -normal en esta sociedad heterocentrista quiero decir, básicamente porque todavía no se ha dado el caso en que una hija al llegar a su casa diga: "Mamá, tengo algo importante que decirte, soy heterosexual-. Y en ese momento su madre rompe a llorar y se deshidrata de soltar tanta lágrima...

No obstante, ¡no hay que preocuparse! (en exceso), porque para hacer este hecho más llevadero podemos comparar el momento de "la salida del armario" con pasar un "anti-virus" a nuestros ordenadores... 

¿Pero qué dice esta invertida?


Es muy sencillo. En este intento de metáfora informática el papel de "ordenador/sistema operativo" estaría representado por las personas con las que nos relacionamos cotidianamente. Y, a su vez, el papel de "anti-virus" estaría representado por la frase y el momento de decir públicamente "Soy lesbiana".

Por ello, si de manera muy general podemos decir que el objetivo de pasar el "anti-virus" es eliminar todos aquellos archivos y demás elementos que pueden ser dañinos para nuestro sistema operativo, el objetivo de decir "soy lesbiana" consiste en pasar un filtro a nuestro entorno para detectar a aquellas personas que, por el hecho de mostrarnos como somos, -bolleras, lesbianas, tortilleras...-, querrán excluirnos, hacernos daño o cualquier cosa que se nos pase por la cabeza. Pues no todo el mundo está capacitado para entender que el hecho de reconocer abiertamente el lesbianismo el único cambio que supone es que nos convertimos en personas más sinceras tanto con nosotras mismas como con los demás.


Y es que, ¿qué es más importante? ¿Tener 30 amigos y disfrutar de la vida a medias, no mostrándonos como somos, para no perderlos o tener 15 que realmente te quieren como eres? Ahí lo dejo.


Razón Nº2: VISIBILIZACIÓN DE LAS LESBIANAS: EDUCACIÓN Y SENSIBILIZACIÓN.

Esta es una razón de tipo educativa que supone que los demás se replanteen sus esquemas mentales. En ella partimos de la premisa real que afirma que "la mayor parte de las personas con las que nos relacionamos son heterosexuales", lo que implica que un alto porcentaje de ellas no se habrán planteado, ya sea por falta de tiempo o de neuronas, la posibilidad de que existan otras formas de vivir la sexualidad. O lo que es lo mismo, que por sus mentes corre la idea básica de "todas las mujeres son heterosexuales hasta que se demuestre lo contrario", es decir, hasta que utilicemos el todo poderoso "soy lesbiana".


El hecho de decirle a alguien con quien nos relacionemos que somos lesbiana tiene, entre otros muchos beneficios, tres fundamentales:

1.- Visibilización de las mujeres lesbianas.


2.- Educación: El hecho de que una persona tenga un referente real de lesbiana les permitirá, si así lo quieren, ir paulatinamente desprendiéndose de los mitos y estereotipos con los que ésta sociedad pretende etiquetarnos: "las lesbianas queremos ser hombres"; "en las relaciones entre lesbianas una hace de mujer y otra de hombre"; "las lesbianas anhelan tener un pene"...en fin, todo un listado de memeces varias.


de esos rígidos esquemas mentales les lleven a pensar que todas somos heterosexuales.


3.- Sensibilización: una vez que conocen a una lesbiana real -no de película porno hecha para hombres y respondiendo a sus deseos-, y pueden relacionarla con aspectos positivos comenzará la sensibilización. La cual consistirá no sólo es ser más cuidadosos a la hora de relacionarse con los demás no dando por hecho que todo el mundo es heterosexual sino que pasarán esa idea a otras personas con las que se relacionen... Poderoso efecto el de ser lesbiana.


Razón Nº3: EVITAR SITUACIONES INCÓMODAS.

Si la razón anterior era de tipo educativo ésta tiene un claro objetivo de prevención. El poder de decir "soy lesbiana" en este caso concreto reportará beneficios, por un lado, a aquellas personas que dando por hecho nuestra heterosexualidad encarrilan sus conversaciones entorno a nuestra relación con los hombres (de tipo sexual) y, por otro lado, nos eximirá a nosotras mismas de participar en conversaciones que no nos resultan cómodas o interesantes o, en última instancia, nos evitan dar algún tipo de respuesta grosera.

EJEMPLOS REALES: es que si existen no veo la necesidad de inventármelos.


La clásica situación en la que estás con un grupo de personas compuesto por amigas que te conocen y saben que eres lesbiana y una o dos que no y, azares del destino, se da un momento en el que te quedas conversando a solas con ella, la que desconoce el dato,  por el motivo que sea.


Chica: Y, entonces, ¿ cuando te vas de crucero?

Lesbiana: La semana que viene.
Chica: ¿Te vas con tu novio?
Lesbiana: No, con mi hermana y mis abuelas.
Chica: Ahhh, mejor, así puedes hacer lo que quieras y estar todo el día tomando mojitos y ligando con camareros.

Y aquí es donde debemos reflexionar si se lo decimos o no, y la lesbiana que aquí escribe, obviamente, no lo hizo.


Lesbiana: Bueno, a ver, yo soy más de beber que de chicos. -Que no se diga que no se lo puse en bandeja".

Chica: Va, tú lo que tienes que hacer es estar con un cada día y darle alegría al cuerpo. Si lo que quieres es que tenga más potencia sexual lo que tienes que hacer es.... -aquí va todo un listado de secretos sexuales que no tengo ganas de recordar-.
Lesbiana: Ah, no los conocía. -Y ahí la dejé yo que comenzara su monólogo sobre su propio "tratado de las artes amatorias heterosexuales"-.

Minutos más tarde nos reintegramos en el grupo y una de las que sí sabía que era lesbiana comenta:

Conocedora: Por cierto, ayer leí un artículo científico en el que hablaban de la posibilidad de fecundar dos óvulos... lo que pasa es que la niña que saliera sería estéril.
Lesbiana: Vaya.
Conocedora: Nada, lo digo por si piensas tener hijos con X. ¿Porque ustedes dos quieren tener hijos?

Y este es el momento culmen en el que la chica que no conocía el dato empieza a poner cara de no entender una maldita m*****ierda y desesperada sueltas un rotundo.


Dice eso porque, ¡SOY LESBIANA!